Cómo recibieron los filipinos apellidos españoles
El 21 de noviembre de 1849, el gobernador general Narciso Clavería decretó que las familias filipinas adoptaran apellidos fijos. El decreto venía acompañado del Catálogo alfabético de apellidos, una lista de unos 61.000 nombres. Los apellidos se asignaban de modo que, en lo posible, cada uno perteneciera a una sola familia por pueblo. Las familias que llevaban cuatro generaciones usando un apellido podían conservarlo.12 FamilySearch señala que Aquino está en el Catálogo y que a menudo es devocional, en honor a santo Tomás de Aquino. Hoy es más frecuente en Manila, Pangasinán, Bulacán, Rizal e Isabela.3
Raíces pampangueñas
El historiador Robby Tantingco sitúa el origen de los Aquino de Tarlac en el sur de la Pampanga, en un antepasado de Macabebe. A comienzos del siglo XIX la familia se trasladó al norte, a San Bartolomé, junto al río Parua. Una inundación en 1861 dividió a la familia entre Magalang y Concepción.5 Hilario Aquino, casado con Isabela Lacsamana, fue gobernadorcillo de Magalang en 1854. Su hijo Braulio fue gobernadorcillo de Concepción de 1885 a 1887.6 Braulio se casó con Petrona Aguilar, bisnieta de Ángel Pantaleón de Miranda, fundador de Ángeles.5
Como Hilario ya llevaba el apellido en 1854, solo cinco años después del decreto, es posible que la familia usara Aquino antes de 1849. Las fuentes no lo aclaran.
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